Nacional. El presidente electo, Abelardo De la Espriella, anunció que se posesionará en una guarnición militar del sur del país como homenaje a las Fuerzas Militares y de Policía, al tiempo que hizo un llamado al nuevo Congreso para que, desde el 20 de julio, "tome la decisión correcta" y acompañe su proyecto de gobierno.
Durante su intervención también calificó al gobierno saliente como "nefasto y delirante", aseguró que su administración trabajará únicamente con quienes estén "del lado del pueblo, la democracia y el nuevo orden", y afirmó que su ceremonia de posesión será austera y ajustada a la Constitución. "Quiero una posesión austera sin derroche, al estilo del tigre, yo no voy a legalizar el despilfarro al que está acostumbrado la politiquería corrupta del gobierno (...) mi posesión será en el sur del país, cumplirá con la constitución y la ley", De la Espriella.
El anuncio, sin embargo, plantea interrogantes de orden constitucional. El artículo 192 de la Constitución Política establece que el Presidente debe tomar posesión del cargo ante el Congreso de la República y prestar el juramento constitucional. Solo si por cualquier motivo el Congreso no pudiera reunirse, el juramento puede realizarse ante la Corte Suprema de Justicia o, en su defecto, ante dos testigos. Por ello, si el Congreso se encuentra instalado y en funciones, una posesión realizada exclusivamente en una guarnición militar no correspondería al procedimiento previsto por la Carta Política.
Jurídicamente, el homenaje a la Fuerza Pública podría realizarse como un acto protocolario o simbólico, pero no reemplaza el acto constitucional de posesión, salvo que exista una circunstancia excepcional contemplada por la Constitución. Además del aspecto jurídico, el discurso mantiene un tono de confrontación pese a que el presidente electo ha reiterado en varias ocasiones que gobernará para todos. Al dividir el escenario político entre quienes están "del lado del pueblo" y quienes representan "el pasado", y al pedir al Congreso que demuestre su respaldo a la llamada "Patria Milagro", el mensaje puede interpretarse como una presión política hacia un poder público que, conforme a la Constitución, es autónomo e independiente del Ejecutivo.
En el modelo constitucional colombiano, la denominada colaboración armónica entre las ramas del poder público implica cooperación institucional, pero no subordinación ni adhesión política a las iniciativas del Gobierno. El mensaje del presiente electo, no desafía al Gobierno Petro en términos jurídicos, porque el gobierno saliente concluye sus funciones el 7 de agosto. Pero sí abre un pulso institucional con el Congreso, al plantear que los congresistas deberán demostrar si están con el "nuevo orden" o con "el pasado", cuando su función constitucional es ejercer control político y legislar con independencia. VÍDEO
Las narrativas del electo presiente siguen su curso, y las opiniones igualmente divididas, muchos se preguntan, si realmente busca una colaboración armónica, como dice la Constitución, el Congreso conserva plena autonomía para aprobar, modificar o rechazar las iniciativas del Gobierno. Presentar esa autonomía como una elección entre estar "del lado del pueblo" o "del pasado" puede interpretarse como una narrativa política de confrontación, más que como una invitación al diálogo institucional. Igualmente muchos ciudadanos esperan que, una vez tome posesión, el nuevo gobierno baje el tono y propenda por un mejor país.